Fuera de mi cuerpo

todo estara bien

La tormenta azota esta ciudad gris, el agua se estrella contra mi ventana, empaña la visión del lugar donde desee llegar alguna vez. Olvidé como vivir en el exterior, ser esa ave que extiende sus alas por vez primera, un águila que recorre el ancho cielo y con su valor, deja caer una pluma u otra mientras agita sus alas con fuerza.

¿Cómo podría sobrevivir al naufragio al que ha llegado mi corazón? Recuperar el valor y huir de esta jaula de concreto, fortalecer mis piernas y echar a andar con ímpetu, cruzar las puertas abiertas de esta prisión de mentira, sin que mis manos tiemblen. Mis ojos están ciegos, aquello que me brindaba felicidad, ahora me causa dolor. He perdido la fe en quien un día me dio su amor.

La depresión ha golpeado mi alma, ha flagelado mi espíritu, me ha cohibido de cualquier contacto con el exterior. He dejado de ser parte de este mundo, aunque había dejado de serlo hace mucho tiempo. He tomado una decisión, hallado una solución, no me lastimaran de nuevo. He dejado mi vida atrás y mi cuerpo yace en descomposición en la bañera que elegí, como testigo de mi último suspiro.

Escritor Novato

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