Historias de Yetis

Reto 6. Haz un relato desde el punto de vista de un yeti sobre sus avistamientos de humanos.

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En lo mas alto de las montañas, justo en el lugar mas cercano al astro sol, se puede observar un panorama blanco, montanas de nieve conectadas entre sí, brillantes cada vez que el astro las baña con su luz.

En la vasta extensión de roca y nieve vive criaturas ocultas para los humanos o, quizá humanos ocultos para las criaturas que habitan este lugar.

En algún lugar de este hermoso y helado paraíso se encuentra una pequeña colonia de criaturas míticas, de las cuales no existe evidencia científica de su existencia, pero están aquí, habitan el mismo planeta que los humanos, tienen su propio sistema y maneras de sobrevivir.

Dicen los cuentos que tienen mas de dos metros de altura, su cuerpo es similar al de un simio, brazos y pies tan grandes que podrían aplastar un cráneo como si de un huevo se tratara. Los que lo han visto describe una cabeza tan pequeña como la humana, junto a unos hombros enormes que casi ocultan su cabeza, su frente lo suficientemente enorme para reflejar unos ojos pequeños quizá, haciendo honor a su lugar de origen y un cuerpo cubierto de un fino pelaje para protegerse del frío que cubre sus techos día tras día.

Pero ¿Cómo es posible que una criatura tan grande se mantenga oculta de los ojos humanos durante tanto tiempo? Bueno, debo decir que no ha sido fácil.

Lo que acabo de describir podría pasar por la descripción de un humano acerca de nuestra existencia. ¿Por qué un Yeti o, un abominable hombre de las nieves hablaría como humano? La respuesta es muy simple, soy un historiador de mi raza. No. No solo existe uno de nosotros, de hecho, somos muchos, vivimos en esta basta extensión de tierra del color de nuestro pelaje, somos exploradores, expertos en el arte del camuflaje y eliminar nuestro rastro. ¿La razón? Bueno… pues, la culpa es a causa del humano.

Es difícil pensar que le temamos a una criatura que mide casi la mitad de nosotros y podríamos destrozar su cuerpo con tan solo una mano. Si, tenemos manos. No son muy diferentes a las de ellos, cinco dedos que nos permiten sujetar objetos de la misma manera como suelen hacerlo esos que se parecen a nosotros, pero sin pelo. No entiendo como una criatura así, puede sobrevivir en la nieve. Claro… Ellos usan las pieles de aquellos que asesinan, así se protegen de las heladas.

Exactamente por eso nos ocultamos, porque su especie pretende ser superior. Han esclavizado a criaturas similares a los lobos y los obligan a arrastrar carruajes de madera, parece que les cuesta caminar en nuestro territorio. Cazan a los osos y toda criatura viviente que se les aproxima, usan extraños objetos que perforan la carne, usan lanzas con punta para asegurarse de que su presa está muerta y una vez lo confirman, nuevamente los pequeños lobos deben arrastrar a la victima a su colonia. Un humano tendrá un nuevo abrigo de piel para la mañana.

¿Entienden porque nos ocultamos? ¿No? Bueno, lo explicaré. Si no saben que existimos, no tienen motivos para cazarnos. Es lo que hemos aprendido de ellos, a todas las criaturas que no son como ellos las esclavizan o los matan. Somos una manada pequeña, no queremos terminar así, tenemos crías y debemos protegerlos. Tememos por nuestras vidas si nos llegasen a descubrir. No podríamos serles útiles, nuestra carne no sabe bien y no somos tan buenos para arrastrar carruajes con la velocidad de un can.

Sin embargo, quizá ellos descubran una forma de utilizar nuestras cualidades o quizá, les complazca acabar con nuestra existencia solo por el placer de la caza. Me disculpo nuevamente, no estamos contra la caza, nosotros mismos debemos cazar para sobrevivir. Es la crueldad con la que ellos lo hacen, nosotros optamos por darle una muerte rápida a nuestras presas y llevarlas para alimentar a nuestras crías. Ellos en cambio, parecen no hacerlo solo por saciar su hambre, en ocasiones se acomodan muy cerca de su presa y dirigen su vista hacia un humano que sostiene uno de esos objetos extraños, luego unas pequeñas ráfagas de luz, recogen su trofeo y son los lobos los que deben encargarse de trasportarlo.

Hemos estado muy cerca de ser descubiertos, por lo general ellos se movilizan en pequeñas manadas, lo cual los hace muy fáciles de vigilar y escondernos de su vista. Pero, en ocasiones se movilizan individualmente, hemos descubierto que solos se mueven con sigilo, en silencio, escondiéndose entre los blancos árboles que rodean esta tierra.

Al detectarlos solemos escondernos, somos muy buenos escondiendo nuestro rastro, aunque en ocasiones dejemos alguna huella nuestra a causa del temor de que perforen nuestra carne con sus objetos de destrucción. Luego, regresan con su manada y buscan por todo el lugar rastros de nuestra presencia. Luego de mucho tiempo, deciden irse y le gritan algunas cosas al humano que nos haya visto con esa voz tan insoportable para nuestros oídos. Ese es una de sus debilidades a las cuales agradecemos a los dioses, desconfían de ellos mismos, a diferencia de nosotros, que cualquier información adquirida por uno de los nuestros es lo suficientemente valiosa para garantizar nuestra seguridad.

Durante las noches, momento en el que es más fácil acercarnos, podemos observar como combaten entre ellos, se sientan alrededor de una enorme llama donde parecen ofrecer la carne de sus presas. En ocasiones, no termina la noche sin que uno de ellos porte la piel de su victima sobre sus delgados hombros. De nuevo me salgo del tema, pido disculpas. Después de un largo rato de beber y beber empiezan a discutir entre ellos, se atacan entre sí. Pareciera que su agua es la bebida de un hechicero que logrando un cambio bastante violento en su conducta. No contaran historias de un Yeti atacando a otro Yeti, no tiene sentido luchar entre nosotros cuando tenemos un enemigo en común, uno que acecha todo el reino animal.

Debemos agradecer a los humanos por eso, de no ser por su presencia y el inminente peligro que representan, quizá seriamos como ellos. Acabaríamos con las vidas de los nuestros por placer. Nuestros más fuertes compañeros se encargan de la caza, las hembras amamantan a sus crías y los que no somos tan grandes y fuertes, acechamos a los humanos, construimos refugios y desollamos a las presas, somos más rápidos que los Yeti mas grandes, mas silenciosos. Nuestras huellas son tan pequeñas como la de un humano comparada a la mía. Y yo, los vigilo y aprendo de ellos. Buscando debilidades que nos fortalezcan en un inminente combate con los humanos.

Creo que ya he contado lo suficiente, somos una pequeña comunidad, somos fuertes, mas que los osos, también mas grandes. Pero si te encuentras con un humano huye, porque si te atrapan te harán cosas horrendas y tu muerte será lenta, muy lenta, son violentos y disfrutan el sufrimiento animal y para ellos, solo somos eso… animales.

Debo irme ahora, los humanos no son la única preocupación que tenemos en estas tierras. Peligros más horribles que los pequeños humanos se ocultan en estas montañas, las sombras también son nuestros enemigos, también de los humanos. Pero no te preocupes, ya sabes que somos buenos ocultándonos, no me encontrarán. Él es aún mas misterioso que una criatura no existente como nosotros, no hay ser vivo que lo haya visto de cerca y sobreviva a sus afiladas garras, ellos saben de su existencia y aún así no se atreven a ir en su búsqueda.

Pero ese es un cuento que contare en otra ocasión. Los humanos están cerca.

Kutang.

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