Nuevo propósito

1. Escribe un relato sobre los propósitos de año nuevo de tu personaje.

Han pasado muchos años desde aquellas reuniones familiares, aquellos banquetes y el alcohol con el que celebramos y brindamos hasta que la risa y bufonería nos agotaba tanto que perderíamos la conciencia hasta altas horas del día siguiente, vaya que eran momentos felices. Bueno, con alcohol aún se celebra, aunque no precisamente con lo que llamarían… familia. Me encuentro en este antro donde al observarse detenidamente, solo encontrarían escoria humana, ebrios e indigencia de los lugares más lúgubres e infrahumanos que puedan encontrarse en esta sociedad. Una televisión vieja, muy antigua con la imagen distorsionada, carcasa de madera y interruptores giratorios los cuales no deben encontrar más de trece canales, un reloj viejo de madera, bastante grande colgado sobre la pared en frente de la barra donde me encuentro recordándome el tiempo perdido por tantos años.

Bebo cerveza en un jarrón del cual dudo que hay tocado agua en los últimos días. Me encuentro aquí, absorto en mis pensamientos, nostálgico de aquellos días cuando soñaba con ser un hombre exitoso, cuando clamaba por dinero, viajes, educación, mujeres y por supuesto, más alcohol. Aquellos propósitos que solemos pedir justo cuando un año muere y otro nace. Pero esta vez no es de propósitos, llevo toda mi vida desperdiciada comiendo uvas anhelando cumplir todos mis deseos y, ¿Qué he logrado con ello? ¿Acaso trabajé para conseguirlos? ¿Luche por darles a mi familia lo que merecían? NO. Por supuesto que no.

Solo cuando tocas fondo reflexionas acerca de lo que pudo ser tu vida, en lo que se convirtió. Pienso en mi madre, aquella mujer con tantas arrugas pero que solo ahora descubro la extrema belleza que posee, no puedo describir el amor que me tuvo ni en mil palabras. Su propósito fue hacerme un gran hombre. La decepcioné.

También tuve un padre, un hombre aún más viejo que mi madre, recuerdo su cabello blanco que nunca ocultó, supongo que cada cana fue una experiencia vivida a través de los años de educación que me dio. Trabajo toda su vida sin descanso para que nunca faltara el llamado “pan en la mesa”, él solo quiso enseñarnos valores como el respeto y compromiso para con nuestros allegados y en especial el respeto y compromiso conmigo mismo. Que gran decepción si vieran en lo que me he convertido, si me vieran aquí en esta desagradable cloaca que llaman cantina. Como extraño comer natilla y buñuelos con ellos.

Quizá aún estoy a tiempo, quizá todo esto es una oportunidad para emprender una nueva aventura en mi vida, de hacer lo correcto. Tengo miedo. ¿Intentar hacer algo bien después de una vida de errores? ¿Acaso eso es posible a estas alturas? NO.

Debo largarme de aquí, he perdido ya mucho tiempo, no debo seguir desperdiciándolo de esta manera. Debo apresurarme, quizá aún logre llegar a tiempo. Salgo corriendo de aquel lugar y siento como la luz de la luna baña mi rostro, puedo ver una imagen en mi cabeza, ¿Una ilusión? No. Debo apresurarme, salgo disparado hacia su casa, siento como mis piernas se mueven automáticamente y mi respiración se agita rápidamente, pero no puedo detenerme, debo apresurarme. Las calles son muy largas ¿Acaso eran así? cruzo a gran velocidad entre calles y avenidas, observo edificios que para mí antes eran invisibles, siento algo distinto en mi interior, algo cálido. Había olvidado sentirme así, aún no logro describirlo.

Finalmente llego al frente de una puerta pequeña color verde, golpeo fuertemente, con la esperanza de que no sea tarde. Al ver abrirse entro disparado al escuchar los gritos, subo las escaleras mientras los gritos se hacen aún mas fuertes a medida que me aproximo a su habitación, al llegar recorro toda la habitación con mis ojos rápidamente, casi como si se desorbitaran, hasta que por fin centran toda su atención en un punto exacto. Es en ese momento, ese único momento, solo un instante, lo suficiente que de una vez por todas logre entender lo que significada esa sensación de calidez que apenas se presento hoy, por primera vez, en toda mi inútil vida. Probablemente esto sintió mi padre cuando me vio la primera vez. Ahí estaba el… o ella, en los brazos de su madre y entendí…

…Que mis propósitos y por lo que lucharía de ahora en adelante, son iguales a los de mi padre y mi madre al momento de verme nacer.

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